Trasplante Multiple con Éxito

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Buenos Aires (Argentina).- Agustín es cordobés y le diagnosticaron una severa oclusión intestinal que deterioró su salud general. Por eso tuvieron que reemplazarle el hígado, el intestino delgado, el duodeno y el páncreas. Lo operaron el miércoles y se recupera bien.

Agustín Acosta estuvo en lista de espera más de la mitad del tiempo que lleva de vida. Tiene tres años y a los pocos meses de nacer ya le habían diagnosticado la necesidad de un trasplante. Gracias a un bebé de un mes, que fue su donante, el miércoles 4, Agustín pudo salvar su vida: fue sometido a una cirugía combinada a través de la cual recibió hígado, duodeno, páncreas e intestino delgado. Los expertos que lo operaron dijeron a Clarín que «se recupera favorablemente».

La intervención se realizó en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires: es la primera vez que en esa institución se lleva a cabo una operación de este tipo. En el país, sin embargo, es el tercer trasplante combinado.

En 2007 y 2008 ya se hicieron otros dos como el de Agustín en la Fundación Favaloro. Allí también se registran otros dos trasplantes multiviscerales, que involucran más órganos. Al hígado, duodeno, intestino delgado y páncreas, se suman estómago, bazo, yeyuno e íleon, es decir, todos los órganos del abdomen.

Agustín nació en Córdoba con una afección que se llama vólvulo intestinal, una oclusión del intestino que obligó a la extirpación casi total del órgano. Desde entonces fue alimentado por vía parenteral, a través de la vena. Durante poco más de un año, sólo requirió un trasplante de intestino, pero la espera deterioró su estado de salud.

«Hace unos siete meses, el tipo de alimentación que recibía le ocasionó una cirrosis hepática. Por eso hubo que trasplantar no sólo el intestino sino también el hígado. Además, por el tipo de técnica empleada (de Omaha, en bloque), hubo que trasplantar también el duodeno y el páncreas», explicó el jefe del Programa de Trasplante Intestinal del Hospital Italiano, Rodrigo Sánchez Clariá, uno de los médicos que encabezó el operativo. El equipo multidisciplinario que operó a Agustín, integrado por unos 30 médicos, también estuvo encabezado por el jefe del Servicio de Cirugía General y Trasplante Hepático del Italiano, Eduardo de Santibañes.

La noticia del donante llegó el martes. La operación duró seis horas (comenzó a las 15 y terminó a las 21) y se realizó sin inconvenientes, precisó Sánchez Clariá. El nene está en terapia intensiva pediátrica conectado a un respirador. «Anda muy bien, se está recuperando», dijo de Santibañes. En cuanto al pronóstico, fue cauto: «Es como ir ganando 2 a 0 en el primer tiempo; ahora hay que jugar el segundo tiempo». Adelantó que al menos estará un mes internado. En ese sentido, explicó que «por el momento los parámetros de evolución son muy buenos; mañana (por hoy) vamos a evaluar si ya podemos sacarle el respirador. Sería muy bueno y si todo sigue bien, en poco más podrá comer como nunca lo hizo en su vida».

Es que Agustín no pudo alimentarse como cualquier nene. Sánchez Claría contó que «cada tanto masticaba una galletita o un pedacito de pollo y tragaba un poco, lo hacía más como un juego. Tenía una sonda a la altura del estómago. Sí tomaba agua, soda y leche. El pequeño siempre orinó sin problemas», detalló. El médico dijo, además, que a pesar del tipo de alimentación que recibió, Agustín «no ha tenido inconvenientes en su desarrollo neurológico aunque presenta un déficit de crecimiento que se observa en su tamaño: pesa 11 kilos y debería estar cerca de los 16, y también tendría que medir un poco más de los 70 centímetros que tiene ahora».

Los especialistas del Italiano informaron que muchos de los pacientes que integran la lista de espera para trasplantes hepático-intestinales no llegan con vida a la operación. La mortalidad es de entre el 50% y el 60%.

Agustín esperó mucho, más de la mitad del tiempo que lleva de vida. Ahora habrá que esperar un tiempo más para que pueda recuperarse completamente.

Gracias a los donantes y la capacitación médica Argentina hoy podemos ver esta clase de avances, que permiten mayor esperanza de vida y un mejor futuro para la Humanidad. (Ricardo Arce)

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